Han pasado seis meses,dos semanas y cinco días, 203 días y aún no me acostumbro. Esta es la nonagésima tercera carta que te escribo cariño, y la última, porque dicen que no es bueno que siga haciendo esto después de tanto tiempo. No lo entiendo, ¿nunca han tenido un primer amor? ¡todo el mundo tiene un primer amor! Creo que están equivocados, será porque ellos no han sentido aquellos ojos que no necesitaban oir mi voz para saber que me ocurría , o esas manos capaces de ponerme el vello de punta, o quizás sea por que no se han fijado en tu sonrisa , sí , esa que pusiste el día que nos conocimos, dos quinceañeros haciendo de carabina a una pareja,el día que me enseñaste a vivir cada segundo. Y así comenzó todo una tarde de Mayo, tan sólo un cruce de miradas bastó para darnos cuenta, ya no había freno. Reímos,lloramos,perdimos la inocencia..¿y ahora? No, no estás muerto, pero para mí como si fuese así desde el día en que todo terminó, pues no habrá otro como tú, ni una historia parecida, ni palabras tan sinceras, por una u otra razón terminó, ocupando el lugar que ocupan los primeros amores en la memoria. Para paliar el dolor de asumir que el destino no quiso un "felices para siempre" para nosotros escribo estas cartas,que han llegado a su fin, cartas que nunca leerás.
Han pasado seis meses,dos semanas y cinco días, 203 días y aún te echo de menos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario